“Y dijo Judas Iscariote, el que le había de entregar: ¿por qué no fue
este perfume vendido por 300 denarios, y dado a los pobres? Pero dijo esto, no
porque cuidara de los pobres, sino porque era ladrón, y teniendo la bolsa,
sustraía de lo que se echaba en ella”. Juan (12: 4 – 6)
El beso de Judas (la traición de Menem y Duhalde). La
asunción adelantada del binomio ganador de las elecciones de 1989, fue nada más
que el comienzo de otra estafa. El engaño muy fogoneado por el establishment, puso
en el poder a un taimado, inescrupoloso y amoral político. Siempre con el
latiguillo de “la revolución productiva y el salariazo” que iba a “pulverizar a
la desocupación”; luego de un período de cambios de ministros de economía,
ungió a Mingo Cavallo como el ejecutor de una política destructiva de la
industria local. Una a una las empresas estatales fueron destruidas y/o vendidas
a precio vil, Incluida YPF, creada durante el gobierno de Yrigoyen en 1922. Empresa
estatal que era la única forma de luchar contra los trust petroleros foráneos,
según el Gral. Enrique Mosconi. Solo fueron afectadas las areas que producían
ingresos al Estado; y que permitían disponer de bienes, servicios, además de
los recursos naturales. Si observamos,
veremos que todas las empresas incorporadas al patrimonio nacional durante la
Segunda Guerra Mundial o en la inmediata postguerra, fueron apropiadas en
concepto de pago de deudas contraidas con Argentina, éstas, fueron restituidas
a sus antiguos dueños, volvieron a ser inglesas sin pagar absolutamente NADA.
“La mejor forma de privatizar, es regalar”, dijo el ex Ministro de Economía Roberto
Aleman en 1982, y eso significaba la continuación del Proceso en 1989. Los
Acuerdos de Madrid convalidados por Mingo Cavallo y firmados a libro cerrado
por Eduardo Menem –miembro del clan traidor a la Patria- saldó en parte la
Guerra perdida de Malvinas. Sometiendo a todo el comercio y a las FFAA a la
supervisión del Reino Unido. La paridad UN PESO igual a UN DOLAR, fue el golpe
de gracia a la industria nacional. Aunque las indemnizaciones por despido
sirvieron para “vivir” durante poco más de dos años, vinieron luego, la
desocupación y la miseria creciente. FUERON DESAPARECIDAS 108.000 INDUSTRIAS
MANUFACTURERAS. ¿Se acuerda ciudadano cuando le preguntaron al riojano traidor
“¿por qué no había dicho lo que iba a hacer”? y él contestó: “Si lo decía no me
votaban”
Adios al mar y a los ríos. Tanto la Empresa Líneas
Marítimas Argentinas, Flota Fluvial, como la Flota Petrolera de YPF fueron
desguazadas, perdiendo el ingreso a las arcas del Estado Nacional unos u$s 6000
a 7000 milones anuales en concepto de fletes y el agravante de no poder
disponer medios de transporte que llevaran a cualquier parte del mundo los
bienes producidos en el país. Y algo más: la pérdida de mano de obra
especializada.
Ferrocarriles. Con el argumento de que se perdían
u$s 1 millón por día, se vieron cerrados ramales que totalizaban unos 37.000 km
activos; se hizo realidad la frase: “Ramal que para, ramal que cierra”, siempre
en complicidad de algunos conspícuos dirigentes sindicales. La red se reduzo
apenas a unos 6000 km. La consecuencia fue la desaparición de pueblos enteros de
la campaña, cuyo único medio de comunicación y de transporte era el Ferrocarril.
Aerolíneas Argentinas. Fue privatizada, arguyendo que
era deficitaria, cuando la realidad mundial es, que todas las aerolíneas del
mundo dan pérdida, pero son subvencionadas dada la importancia estratégica y
comercial. Con ella, la comunicación con
lugares lejanos e inaccesibles fue realidad, remarcando la presencia soberana
del Estado Nacional en todo el territorio; algo que no se puede medir solo en
pesos, según la lógica feniciocomercial. (Macri quiere hacer hoy lo mismo que
hizo Menem).
La educación. Los programas de educación, fueron
reemplazados por un modelo español que había fracasado. Desaparecieron en
esencia las Escuelas Industriales que habían florecido en el primer gobierno
justicialista, tanto como el magisterio y el comercial. El reemplazo fue el “polimodal”,
o sea “algo que no servía para nada”. El
Estado Nacional ya no tiene escuelas que dependan de él. Todo eso para someter
y reverdecer a la semicolonia del Reino Unido llamada: Argentina.
La Alianza con Chupete.
Luego del
“veranito” del “uno a uno” y el fin de las indemnizaciones, el país cada vez
producía menos. Solo el campo hacía sus negocios. Habíamos vuelto a la época
del Centenario, cuando el país solo exportaba reses, granos, y alguna otra
materia prima. Un país no puede hacerse rico produciendo solo eso, aunque tenga
el 6° PBI del mundo. No teníamos industria pesada (hierro, carbón y petróleo).
El mejor ejemplo para demostrarlo es el Reino Unido. Fue proteccionista hasta
que llegó a ser productor en masa de manufacturas, entonces, se hizo
librecambista, es decir vendía caro (manufacturas) y compraba barato (granos,
reses y materia prima), además de manejar los bancos y el crédito de las
colonias y semicolonias, tal nuestro caso. A de la Rúa le faltó la sagacidad que
el taimado presidente anterior tenía. Cuando las papas quemaban llamó a Mingo,
que instaló el corralito, lo cual provocó su caída.
Pregunta: ¿entendió ciudadano ahora todo lo
que había que hacer para traicionar y someter a la Patria? ¿Se dio cuenta
quienes han sido los traidores? ¿comprende ud el deseo de las corporaciones? Si
no es así, relea el artículo; pero si no lo quiere entender, es otra cosa.
Recuerde ud: “en el pecado tendrá su penitencia”. ¿o no?
*Dr. H. L. Pomini - 04-04-22